Fundación Abogados de Atocha | 15 junio 2024.

Los abogados laboralistas del despacho de la calle Atocha, historia viva

Quiénes eran los abogados laboralistas

Una de las consecuencias que nace de la política que promulgaba la creación de espacios de libertad y que va cuajando en las universidades, en los sectores culturales y en los grandes núcleos industriales, fue el surgimiento de los despachos laboralistas, la única herramienta al alcance de los trabajadores para defender jurídicamente sus intereses, ya que la alternativa era el sindicato oficial, el Sindicato Vertical. Éste no sólo era incapaz de asesorar y asistir a los trabajadores sino que difícilmente podía sacar adelante un conflicto laboral ya que de su estructura  también formaban parte los empresarios.

El primer despacho de abogados laboralistas se abre en la madrileña calle de la Cruz, en diciembre de 1966. A él le seguirían otros en varios puntos de Madrid y en municipios como Coslada, Alcalá de Henares, Alcobendas, San Sebastián de los Reyes, Móstoles…Su misión, en principio, era asesorar y asistir jurídicamente a los trabajadores en todas las materias vinculadas al Derecho del Trabajo (despidos, conflictos colectivos, demandas de salario…). Pero esa labor se amplió pronto para dar asistencia al incipiente movimiento ciudadano que surgía en el país y en concreto en Madrid, en barrios como Vallecas o Palomeras. Los abogados laboralistas se convirtieron así también en abogados de barrio, asesorando a las nacientes asociaciones de vecinos en todo lo que necesitaran, desde la elaboración de estatutos hasta la lucha contra la especulación urbanística de los barrios periféricos de la capital.

El principal recuerdo que atesora Alejandro Ruiz-Huerta del despacho laboralista es que era un trabajo colectivo. "Nosotros trabajábamos en equipo, no sólo en las actuaciones jurídicas, judiciales o puramente administrativas sino también en la cuestión del salario. En el despacho de Atocha todo el mundo cobraba lo mismo, el personal de secretaría, los abogados, los administrativos… del primero al último. Este sistema de trabajo igualitario se extendía también en la toma de decisiones. Todos los que trabajaban en Atocha tenían voz y voto, idéntica posibilidad de decisión”.

Los ingresos provenían del fruto del trabajo. No cobraban por asesorar, ni por consulta, ni por juicio perdido en Magistratura de Trabajo. Sólo se cobraba un porcentaje sobre el resultado económico del juicio, cuando éste era favorable al trabajador.

Con este planteamiento, el trabajo se repartía en grupos de dos o tres abogados, que se encargaban conjuntamente de llevar cada expediente. "Éramos gente seria, profesionales, que sabiendo rascar en las leyes del franquismo encontrábamos alternativas para muchos problemas de los trabajadores. Y eso, nosotros, lo explotamos a conciencia. Hacíamos camino, jurisprudencia mucho más abierta, ampliábamos los derechos de los trabajadores y por eso creo que nuestro trabajo fue muy importante. Ese trabajo nos resarcía totalmente", recuerda Alejandro Ruiz-Huerta.

Generalmente eran jóvenes que, en su mayoría, pertenecían a familias de clase media, media-alta, algunos con ilustres apellidos, que podían haber optado por una vida mucho más tranquila y más compensada económicamente. En cambio, las ansias de libertad les condujo a militar en el Partido Comunista de España y en CCOO y a desarrollar un papel que fue fundamental en el proceso hacia la democracia. Ellos formaban parte de la vanguardia de este país.